Aquellos fueron los Tiempos del Caos.
Todo empezó cuando, de forma repentina, el viento comenzó a soplar violentamente en dirección contraria a su sentido natural. No sabría explicar como, pero en tan solo unas horas el Norte y el Sur ya no eran tales, mientras que Este y Oeste se convirtieron en palabras sin sentido alguno. Los paisajes se difuminaron y cielo y tierra se fundieron en uno. Los traslados se complicaron y cada tribu de cada uno de los tres mundos quedó repentinamente aislada de todo cuanto le rodeaba.
Pasó más tiempo del que los Humanos puedan contar cuando el viento cesó al fin. Fue en aquellos días cuando yo empecé a posarme en esta colina y cuando todos descubrimos con espanto que durante las ventiscas la arena lo había invadido prácticamente todo. Nosotros aún podíamos movernos libremente por nuestro medio, pero Humanos y Gigantes se vieron superados por la situación.
Las construcciones sufrieron daños irreparables, las calles se volvieron intransitables y todo esfuerzo por limpiarlas fue inútil ya que las montañas de arena acumuladas en las afueras cada noche volvían a estar esparramadas por las calles a la mañana siguiente. Los campos tampoco parecían haber corrido mejor suerte por lo que se podía ver desde mi puesto de vigía. Las verdes praderas y los ríos que las regaban apenas se diferenciaban unos de otros. La arena había avanzado también en aquellas regiones sin hacer distinciones de ningún tipo.
Fue como si la mitológica Nada hubiera empezado a tomar posesión de cada metro cuadrado de los mundos inferiores. Era una Nada que había cambiado su temida negrura por unos embriagadores tonos tostados pero que había mantenido intacto su colosal poder de destrucción.
Tal vez porque temimos que la arena viniera por nosotros una vez terminada su labor en la tierra, o tal vez porque nos conmovió lo que vimos, decidimos entonces descender donde no lo habíamos hecho nunca y ofrecer nuestra ayuda a aquellos con los que ni tan siquiera habíamos hablado antes.
Aquellos fueron los días de la incertidumbre.

Imagen: Detalle de "Desedificios" de Isabel Ortiz de Landazuri http://timmytimone.blogspot.com/
